TRES DÉCADAS Y VARIOS GOBIERNOS DESPUÉS SEGUIMOS IGUAL

Luis Arboledas Luis Arboledas

(Quiero agradecer muy sinceramente a Luis Arboledas esta desinteresada reflexión en el arranque de la web

Hace ahora treinta años entré por primera vez a Prado del Rey. El PSOE llevaba poco más de un año en el gobierno al que había llegado con su promesa de cambio. Los pasillos de la Casa de la Radio eran un hervidero, había que poner en marcha la radio pública de la democracia porque durante el franquismo Radio Nacional (RNE) había sido el altavoz del régimen. Había tanto que hacer que todo parecía provisional.

Los directivos debían concentrarse en dos retos complementarios: crear una programación de auténtico servicio público e implantar la cadena en todo el territorio nacional pues en muchas provincias no estaba presente debido al particular diseño heredado del franquismo.

Sobre el primer aspecto, la historia es bien conocida: RTVE siguió siendo el principal instrumento de propaganda del gobierno de turno; militantes y simpatizantes del PSOE coparon jefaturas y programas para otorgar a toda la parrilla un tono monocorde, pasamos del azul al rosa, salvo en muy honrosas excepciones.

En cuanto a la implantación, habría que hacerla con poco dinero porque el PSOE decidió que RTVE solo se financiaría mediante la publicidad, no habría ingresos estatales y, además, RNE tendría que luchar contra Radio Cadena Española (RCE), la otra red pública integrada en RTVE y que agrupaba a las viejas emisoras de la Falange y los sindicatos franquistas.

A pesar de los limitados recursos, las dos cadenas públicas iniciaron una estúpida carrera competitiva –aumento de personal, compra de unidades móviles, nuevas instalaciones…– que costó decenas de millones de euros y cuyo resultado final fue la fusión de ambas, el cierre de una veintena de emisoras y la reducción de la plantilla resultante apenas 7 años después de iniciado el proceso de expansión.

Tres décadas y varios gobiernos después seguimos igual: RNE se mantiene como un simple instrumento propagandístico, la plantilla ha sufrido un par de expedientes de regulación de empleo más y un paralelo repliegue territorial. Pero lo más importante, todo este tiempo lo hemos vivido con una desalentadora sensación de crisis, siempre en crisis, siempre provisional, siempre sin proyecto. Después de tanto tiempo la culpa no puede ser del legado franquista o de la nefanda transición ¿no?

http://www.ugr.es/~larboledas/

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